sábado, 11 de agosto de 2012

UNA DE PARQUES... Y UN POCO DE SIN CITY.

Holaaa otra vez, de nuevo y de bien.... cómo están ustedes? Ya estoy en Las Vegas, ayer noche tuve mi bautizo en la ciudad del pecado, como por aquí la llaman los bienpensantes. Pero primero voy a hablaros de esta semanita en la que he visitado varios parques nacionales impactantes, así deberían llamarse. Comenzaré por el Gran Cañón del Colorado.


Poco o nada especial esperaba de este lugar tan archiconocido, pero cuando encaminas tus pasos hacia esa inmensa brecha que se abre en medio de la tierra y poco a poco te vas acercando y comienzas a ver las retorcidas y gigantes grietas, los barrancos profundos que se abren a tus pies, los colores verdes y naranjas de las rocas que se extienden en todas direcciones, entonces, en esos primeros minutos, sucede que te quedas bloqueado, solamente eres capaz de admirar y comenzar a asimilar, lentamente, que estás ante uno de esos grandes lugares del mundo. Este paisaje se extiende frente a tí a derecha y a izquierda sin que veas el fin.






Y una vez que has superado esos primeros minutos, pues ya después empiezas a alucinar constantemente, porque, una vez más, compruebo que en esto de los parques nacionales los americanos saben cómo organizarse. Puedes utilizar una red de autobuses gratuitos que recorren el borde del gran cañón en toda su longitud, parándote donde te da la gana y recorriendo el camino que transita justo al lado del precipicio durante 40 kilómetros, si lo deseas. Y si no, que es lo que yo hice, coges valientemente un camino de esos que se despeña hacia el fondo verticalmente y después, con dos cojones y a 40 º, tiras otra vez para arriba.




Y así, cuando comienzas a andar, llega la magia. Poco a poco, paso a paso, empiezas a sentir en tu interior algo extraño y nuevo, como una fuerza sobrenatural que tira de tí hacia abajo, obligándote a seguir caminando, engañándote con todas las maravillas que te ofrece el camino, conduciéndote ilógicamente hacia el fondo, donde fluye el río rojo y fuerte. Y si has llegado allí engañado por no sabes bien qué o quién, te esperan 14 horas de subida a una temperatura que  hasta los lagartos se quedan en casa. Y de esta manera, al experimentarlo en mi propio cuerpo, comprendí porqué cada año en verano hay un par de tipos que se mueren ahí abajo, abducidos, seducidos.

Cuando ya me iba del parque, me detuve cuatro veces con el coche para echar esa última ojeada al gran vacío. Y, sabiendo con certeza que se trataba ya de la última mirada, me despedí de él con una mezcla de sentimientos. Por un lado, la melancolía, al ser consciente de que no volvería a verlo jamás en mi vida; Y por otro, la alegría de saber que había sido capaz de escapar a su embrujo. Hasta ahora, nunca había tenido esta necesidad de despedirme de un paisaje, de un trozo de tierra. Aunque creo que esto es algo más. Este inmenso hueco me generó un sentimiento de grandeza y agradecimiento solo comparable hasta el momento a lo que he  experimentado en otros dos lugares.
Así que me fuí, meditando acerca de lo lejos que está todo... y la inspiración me vino a ver y creo que encontré una explicación ordenada a la fascinación que genera este paisaje en el ser humano, inspiración que reservo para el pequeño libro que estoy escribiendo de este viaje americano.

Y después vino Zion. Con ese nombre tan evocador, no podía dejar de visitarlo. Es un parque nacional de los pequeños, pero yo sabía, o intuía (porque hay mucha gente que intuye que te cagas) que era grande. El paisaje general viene a ser este...





...montañas de piedra roja que alojan en su falda un pequeño bosque que se agarra a la piedra y que da cobijo a toda clase de lagartos, ardillas y todas las familias de todos los animales que son o se parecen a los ciervos, con o sin cuernos... y esto lo sé por que me harté de verlos por allí abajo... pero claro, si suben hacia la montaña, por lo visto hay unos cuantos pumas esperando...
Y este río, el río Virgin, lento y marrón, pero límpio como el aire, baja arañando toda esta montaña desde hace milenios y conforma una de esas maravillas escondidas en lo profundo...




Es bonito, eh? Pues nada, que este parque también ha salido muy bueno en general.
Y después vino Bryce Canyon, otro parque nacional cuyo paisaje viene a ser este....

...otro paisaje de esos que te dejan sin aliento y que también ha sido construido por la señora erosión. Creo que a la erosión habría que hacerle un monumento porque sin esta señora no existirían muchas cosas... además de que nada cambiaría... y también que esta fuerza arrolladora sea femenina tiene algo de razonable, de lógico.... todo lo femenino, al final, crea, aunque sea destruyendo... y bueno, que si este es el paisaje desde arriba, cuando bajas hacia abajo, otra vez entras en el país de las maravillas....

Y así, caminando entre estos muros rojos, te sientes rápidamente Indiana Holmes... hasta que comienzas a oir los cientos de gritos de 3 autobuses de italianos que, cómo no, para caminar por estos senderos de tierra van vestidos como si fueran a una boda. Hablé con unos pocos, pero no les pude ver los ojos a ninguno.

Y después de este parque, me fui a Monument Valley, el famoso valle donde han sido rodadas varias de las obras maestras del cine americano, entre ellas, varias dirigidas por John Ford. Incluso dentro del valle hay un lugar que se llama John Ford´s point view, es decir, su balcón preferido para rodar en estos desérticos paisajes.

Y esta ha sido otra de las experiencias de este semana, atravesar este inmenso desierto de Arizona que contiene algunos parajes de extrema belleza, de extrema soledad, de extrema dureza, una auténtica delicia....


Comentaré brevemente que de nuevo he vuelto a ver a los nativos. Y es desolador ver cómo están actualmente viviendo los indios que poblaron originalmente estas tierras antes de que el 7º de caballería los casi exterminara. Su presencia es bastante notable en estas tierras. Pero es una presencia que genera banstante tristeza. Viven en reservas, en medio de unas tierras baldías y agresivas, sin muchos más medios para la subsistencia que intentar vender los cuatro abalorios que publicitan como arte navajo acompañado de cierto misticismo de segunda mano.

Y finalmente, dejé el coche alquilado, cogí un bus y he llegado a Las Vegas. Este es mi super hostel, super kistch, super barato (¡12 euros la noche!), super de todo...






Tras una primera toma de contacto e intentando liberarme de todos los prejuicios que acompañan a esta ciudad, en primera instancia Las Vegas produce una apabullante admiración. Penetrar por primera vez en esos coloridos y lujosos terrenos que son los casinos sorprende agradablemente a cualquiera. Pero tras esas primeras horas iniciales de shock, el análisis de este artefacto deviene inevitable, es necesario darle una explicación a algo que resulta ilógico. Las Vegas está en medio de un inmenso desierto que la rodea y la aísla completamente, dejándola en pleno verano a merced de unas temperaturas que la hacen invivible en las horas diurnas. Hoy, ahora cuando escribo, son 46 grados a la sombra los que cuecen el ambiente. Aquí, en verano, la ciudad comienza a despertar al anochecer. Y tras este análisis geográfico, confirmo una vez más la inmensa capacidad del ser humano para crear, para parir una ciudad en medio de la nada a la vez que origina artificialmente las necesidades que requiere para ser habitada. Las Vegas no esconde su vocación: la de obligar amablemente al visitante a gastar dinero continuamente. Y lo consigue a base de no ofrecer otra alternativa posible. Los impresionantes hoteles+casino son la base de un sistema que se retroalimenta y cuya combinación conforma el único camino posible hacia el éxito. Este es el Bellagio, el famoso casino que ofrece cada noche en sus fuentes un espectáculo de agua, luz y música que algunos recordaréis porque Brad Pitt lo miraba embobado en el final de la película esa llamada Ocean´s eleven, o 12, o 14, no sé bien...


 Y dentro de estos muros habita la auténtica lujuria cuyo principal reclamo es este...

 
El lujo que envuelve a todas estas máquinas, mesas de póker y un sin fin de juegos extraños que desconozco y que solo había visto en el cine, este lujo, puedo asegurarlo, es embriagador....














Además, si uno desea salir de estas esperpénticas y suntuosas burbujas, lo único que queda por descubrir son tiendas y restaurantes. Así que todo se confabula para que el despilfarro triunfe. Y todo está sabiamente urdido. Y si por si acaso a uno se le ocurre alejarse unos cuantos metros de The Strip, la famosa calle del vicio, hacia las calles aledañas, enseguida siente la atmósfera desasosegante del desierto que acecha, de los terrenos polvorientos y vacíos recorridos por despojos a la deriva arrastrados por el viento, por el fuerte aliento de lo feo. Así que de inmediato le entran ganas a uno de volver al mundo brillante y bonito de los casinos. Y allí dentro, vuelvo a repetir, todo está perfectamente organizado para arruinarte. Lo primero es que te hacen sentir cómodo. A parte de la suntuosa decoración, en los casinos es el único lugar público de EEUU en los que se puede fumar. Segunda cosa, y no menos importante, es que por el solo hecho de jugar, todas las consumiciones son gratuitas. Mejor dicho, pagas la voluntad. Y ya sabemos que la voluntad tiene sus altos y sus bajos. Tercero, las camareras. Casi siempre despampanantes y si no, intentándolo, merodean a tu alrededor ofreciéndote con una sonrisa otra cervecita, otro combinado. Y la bebida gratis, ellos lo saben, alarga las horas de exposición frente a la máquina tragaperras o frente a la mesa de póker, o la de black jack o la de los dados o la de... hasta que al final, sí o sí, lo pierdes todo. Y así, el jefe de todo este engaño tan bien presentado sigue engordando mientras el ejército de ilusos sigue llenando este desierto noche tras noche impulsado por el gran motor humano: la avaricia.

Eso sí, el público que acude a la llamada de la selva poco tiene que ver con el lujo. Es quizá el único sitio del mundo en el que lo normal es entrar al Ritz vestido y bebido como si fuera San Fermín.

Y así, con esta inmensa clientela, el triunfo está asegurado. Creo que la gente viene aquí seducida por el espejismo de vivir en la ostentación al menos por unos días, persiguiendo, siempre, ese sueño imposible de la transformación....





Y ya está, este es el final. Mañana cojo de nuevo un coche porque es el modo más barato de viajar. Cada día sale por unos 20 euros y la gasolina está a mitad de precio que en España... así que eso, mañana me voy al Death Valley, el desierto del Mojave, el Grand Sequoia National Park y Yosemite.... al que le tengo bastantes ganas...
Y después estaré en San Francisco 2 o 3 días, así que supongo que será desde allí cuando vuelva a escribir...supongo.
Ahora, a estas alturas del viaje, es cuando empiezo a darme cuenta un poco... de todo.
Muchos besos, lindos y lindas.


12 comentarios:

  1. Es adictivo el blog!!
    Es apasionante como lo transmites todo tanto que dan ganas de ir alli y sentir todo lo que cuentas... Disfruta de la siguiente etapa!!

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    1. Hola guapísima!!! Gracias por tus palabras, me alegro de que me vayas leyendo....
      Un besazo!

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    2. Gracias a ti por explicar las maravillas americanas, ya me gustaria poder hacer lo que tu!! Me conformare en pisar NYC dentro de 14 dias...me empapare del estres de la CITY!!! Que ganas!!
      Esperare mientras tanto hasta tu proxima entrega!!! Un besazo!!!

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  2. Grande, Sr. Argente, Grande ...... te estas doctorando a pasos agigantados en los que respecta a viajes alucinantes ... Piensa que estás en el primer mundo , guarda energía y espíritu para cuando lleguen vivencias y retos complicados . El Zíon, Bryce y Monument Valley una gozada, mucha gente se los deja de visitar, y realmente son impresionantes. Muy bien tu excursion al fondo el cañon , no esperaba menos de tí . Pierdete por Castro , rincón exotico y diferente de San Francisco, no te defraudará.
    Sigue en la línea , vas por buen camino ..... aunque has de saber que el Sr. Gallina ya se ha gastado la pasta del premio de Elche.
    Un beso desde Gava.

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  3. Amante, como te lo montas...aquí con el Bicho tomando algo en Vinaros, como en el gran cañon !!!! Vente pa España y déjate de Yosemites...el Moncayo te espera !!!!

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    1. Amante, amante... qué no daría yo por poder teletransportarme y abrazaros y besaros en vinaros, incluso al bicho y a la bicha... bueno, tontolaba, supongo que este año también habrá Cipotegato, no? Envíame una fotico atomatao y la colgaré aquí para que se sepa lo que se cuece en tu pueblo...
      Un beso, cariño.
      Os echo mucho de menos. Hay días que no, que no me acuerdo en absoluto de vosotros, pero en general os echo mucho de menos.
      Ala, a cascala.

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  4. Impresionante los paisajes del salvaje oeste.
    Ese Clint eastwood,jhon waine,burt lancaster,kirk douglas, charles bronson,gary cooper,lee marvin,etc,etc..por dios me dejo a lee van cleef,yul brynner,jack elam...
    Ese whiski y ese poker.
    Esos duelos al amanecer.
    Esos burdeles con la pianola.
    Jajaja.
    Lo de las Vegas debe ser increible,aunque desde la valentia que me otorga la ignoracia de no haber estado nunca jamás allí,me parece algo obsceno.Pero bueno,los yankis son ansí.
    Una cosilla enano.
    Entiendo que el target (se dice así ¿no?) de este blog no son las madres en general (desde luego si la tuya),pero a mi madre le ha parecido un tanto extraño,no acaba de entender tu forma de escribir y describir lo que ves y sientes.
    Dice la güena mujer que leyendote no eres el argente que ella conoció.
    Claro que como yo le dije el argente que ella conoció no es el mismo de ahora,todos cambiamos.
    En fin tomalo no como una crítica,si lo tomas así al menos como crítica constructiva.A mí personalmente si me gusta.
    Sólo te digo lo que ella me dijo.
    Un abrazo y esperando más capitulos de esta aventura tuya y nuestra.

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    1. Hola Alain, qué maravilla que hasta tu señora madre emplee su tiempo en leerme. De cualquier modo dile a la pobre mujer que el Argente que ella conoció tenía 17 años y se dedicaba junto a su hijo a otros menesteres muy alejados de la escritura y del viajar en general. Aunque si quiere, podría incluir en el blos unos pequeños espacios semanales dedicados a las madres en general (menos la mía)... coméntale, a una madre no hay que negarle de ná....
      Ah, que sepas que ahora estoy en el Big Sur, la costa californiana que hay entre San Francisco y Los Angeles y, por lo visto, tus adorados Henry Miller, Burroughs,Kerouac y todos los chalaos esos adoraban estos acantilados...
      Un beso gordo, escritor...

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  5. bueh,enano,ya hablabremos de las parientas que te dicen lo bonico que eres.
    parientas con nombres muy sugerentes,mmm

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    1. Aiii, Alain, te contesto porque el comentario lo merece... necesitas a alguien, ya, que te diga lo bonico que eres...por ejemplo yo..
      Alain José, qué bonico que eres, mmmm

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  6. Genial!!!
    Yo voy para allá en unos días :)

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