Hola hello hi... here I am, como se dice por aquí. Aunque parezca mentira, ya son 3 meses los que se cumplen desde que zarpé de Barcelona y, aunque parezca más mentira, mi inglés ha despertado para no volver a dormir jamás... en fin, que ya se decir tos, enchufe y surf.
Bueno, a punto de entrar en este nuevo mundo que me espera a las puertas de Tijuana, he decicido hacer una especie de resumen de lo que me ha parecido el american way of life. Antes de nada he de decir que voy a dejar este continente del Norte sorprendido por la gran cantidad de tipos americanos cojonudos que me he cruzado en estos meses. La apreciación que hice nada más llegar a New York (ahora ya sé inglés y por eso no digo Nueva York) se confirma a estas alturas: es una sociedad supercomunicativa, sin ningún temor ni prejuicio estúpido a la hora de interpelar a cualquiera y establecer, en cuestión de segundos, una conversación a gusto del consumidor. He visto dialogar y entenderse a personas que, bajo nuestra lupa, casi no se reconocerían como de la misma especie y que aquí incluso se sonríen con la mirada. Esa es la más importante de las diferencias que los separan de nuestra timorata sociedad, siempre midiendo.
Eso respecto a las personas, otra cosa es la sociedad, el conjunto.... después hablaremos de ello.
Para rematar mi visita en Las Vegas, sólo un apunte. Volví allí para devolver el coche que había alquilado tras recorrer durante 2 semanas parte del estado de Nevada y más parte aún de California. Un placer, la verdad, atravesar esos inmensos paisajes al volante de un coche, solo, música country de la radio y el flequillo al viento. Allí en las Vegas conocí a un tipo de esos que normalmente se conoce como pata negra. Tom, de San Francisco, escritor, guionista, life coach y nómada, según rezaba su tarjeta. 55 años y todos los tiros pegados. Vivía 5 meses en San Miguel de Allende, un delicioso pueblecito mexicano por el que voy a pasar en el que están exiliados decenas de artistas de todo el mundo, y otros 5 meses en Bariloche, en la Patagonia argentina, que será donde me vuelva a encontrar con él. Y durante 2 meses residía en USA por otras cuestiones. Este señor había descubierto el misterio de la vida y no dejaba de sonreír. Cuando le dí a probar el roquefort con pan con tomate, aceite y sal... se emocionó.
Respecto a Las Vegas, sólo una foto que resume muy bien lo que es esta ciudad y que hará las delicias del Viejo, el Manu, el Pincha, el Luigi (o Ismael), el Goyito, el Bicho y el Negro, mis compañeros de la partida de póker mensual que creo que están dejando morir....
.... pues sí, en las piscina de los hoteles también te espera el vicio. Puedes acabar de pegarte un bañito en esa piscina con acuario incluido y unas fantásticas señoritas esperan a echarte unas manos... así que si entras en esta ciudad, pocas opciones tienes de salir indemne.
Así que entregué el coche y al día siguiente salí escopeteao de Las Vegas pero, curiosamente, con un muy buen sabor de boca. Cogí el autobús a Los Angeles, en adelante LA. Y volví al cemento por largo tiempo tras haber estado varios días asilvestrado. En Norteamérica, la experiencia del cemento no tiene nada que ver con Europa. Este es un Norte nuevo, sin pasado, sin historia, si lo comparamos con la vieja Europa. La gran obra de Norteamérica es la naturaleza, bestial, salvaje, virgen y conmovedora. Aquí el humano se ha instalado donde ha podido, donde la tierra y sus viejas costumbres le han dejado. Pero la obra urbana, lo que el humano ha aportado para enriquecer el paisaje, es bastante pobre a mi juicio. Y es lógico ya que, vuelvo a repetir, es una sociedad nueva. LA, por ejemplo, fue fundada en 1781, hace poco más de 200 años, y este humano nuevo que llegó estaba por otras cosas más importantes que la arquitectura. Lo mismo sucedería, supongo, si hubiera ocurrido al revés, en Europa. La visión humana en estos últimos siglos se ha concentrado en utilizar la vida para amasar riqueza, aunque no sepamos para qué, y eso no dejaba lugar para crear obras que alimentaban el espíritu y no la tripa y que podían tardar en finalizarse varios lustros. Creo que todas las maravillas fueron realizadas ya hace muchos siglos y de eso nos enorgullecemos en Europa, del trabajo de nuestros abuelos. Esa es la suerte que tenemos. América ofrece amplitud y altura, pero no ofrece el aroma de Florencias, Barcelonas ni Parises. Esta es la catedral de Los Angeles...

... ¿entendido, verdad?.
Los Angeles es un mastodonte con un área urbana de 16 millones de habitantes viviendo todos en casitas bajas por miedo, entre otras cosas, a los terremotos. Así que la ciudad es inacabable y, para mí, la menos atractiva de las que he visitado. Sin embargo, ofrece la síntesis perfecta de la realidad de los USA que he interpretado en mi viaje. Es esta...
... el sueño americano y el americano sin sueños. La imagen que el país irradia al mundo y lo que se esconde tras ella. La luz y la sombra.
Hace ya muchos años, éramos unos niños, tuve mi primer contacto con Hollywood. Junto a mi amigo Alain, una persona deleznabe, y mi amigo Chacón, este sí, un auténtico miserable, acabábamos una noche de borrachera. Amanecía, los pájaros cantaban. Recuerdo el momento exacto en el que Alain y yo decidimos venir a probar fortuna a Hollywood bajo los primeros rayos de sol. No sé que tipo de fortuna, porque él era en ese momento transportista y yo ni eso. Pero bueno, teníamos su furgoneta, una Nissan Trade de carga de mulas. Aunque aún recuerdo mejor las lágrimas del Chacón despidiéndose de nosotros, abrazándonos, dando a sus dos amigos por perdidos, sin atreverse a acompañarnos en nuestra aventura. Se despidió con la mano alzada y balbuceando un "tíos, que os vaya de puta madre... y escribir". Alain aparcó la furgoneta un poco más adelante y nos echamos a dormir la mona. Al ver a este señor en el paseo de la fama, me acordé de lo que pudo ser nuestra aventura en Jolibú.
Porque esta es una de las cosas, aunque penséis que soy pesadito con los "piojosos de siempre", que más me ha impactado. No precisamente este señor, con esa tripa abundante, pero es ingente la cantidad de personas de todas las edades, colores y tamaños que ves en todas las ciudades que están completamente al margen, sin ningún tipo de protección, solos en la vida y completamente derrotados. Si la tristeza tuviera cuerpo sería así. Además parece que hayan pactado secretamente un concurso de a ver quién es el que viste más andrajosamente, quién presenta la imagen más extravagante. Es una presencia constante que oscurece todo lo demás. Incluso he visto a un chaval tirado en la calle con la mirada perdida y unas lágrimas tatuadas que se descolgaban de sus ojos...
Y la verdad es que es para llorar. Esta sociedad, en conjunto, tiene un objetivo muy muy claro. Ganar dinero es triunfar. Hacerte rico es la meta. Y como es lícito y moral, se ha perdido la verguenza. Los tiburones enseñan los dientes sin prejuicios, todos juegan al mismo juego. Esto son anuncios de abogados, en autobús y metro...
... notaréis que, a pesar de ser Los Angeles, los anuncios están en español, apuntando hacia un público muy concreto, muy abundante, muy desvalido...
Y esto, al lado mismo del hostel, en el Hollywood Boulevard, no tiene precio...
... el cartelito de no pare de sufrir era de una tienda-iglesia... exponían sus interesantes resultados...
.... lo primero, como véis, es que el empleado pasó a ser dueño y ahora tiene 10 ranchos, 8 casas y 15 carros. De nuevo, el español presente como el idioma para un público de segunda B, pero los que juegan en primera también practican el mismo deporte, solo que en inglés y sin sordidez.
Y como estoy a tres días de entrar en México, visité la biblioteca central de LA para documentarme brevemente de mi nuevo destino. Es increíblemente gigante, hay de todo lo que busques y se pueden pasar varias vidas allí. En un libro de historia mexicana comprendí el porqué de algunas cosas que me voy a encontrar...
En el hostel de LA he tenido la suerte de conocer a Roberto de La Rosa, atentos a este nombre porque en algunos años vendrá de gira por Europa. Roberto es un joven "pasado de verga" del DF, la capital de México. Es abogado y podía estar disfrutando de una plácida vida en su ciudad; tenía lo que hay que tener para ser de primera división. En cambio, dejó el trabajo y se ha venido a LA de la mano de su pasión: la música. Estilo: hardcore, aunque realmente bueno.
Pues bien, Roberto trabajaba allí y mantuvimos varias noches algunas conversaciones interesantísimas sobre su país. Es un tipo culto, nervioso, con gran sentido del humor y gran concedor de las diferentes clases de cerveza. Un chaval de esos que se hacen querer. Me enseñó las bases de su idioma (chela, no mames, guey, pasado de verga, me vale verga, etc) y también me aconsejó los sitios a evitar para llegar con vida a Guatemala.
Me explicó cosas curiosas y más que curiosas. El resumen es su frase preferida: México mágico, guey. El país en el que todo, todo, puede pasar.
En el hostel también trabajaba Pepe, otro tipo cojonudo, éste de Madrid, que estaba en LA intentando hacerse un hueco en la industria del cine ya que él era técnico en efectos especiales. Esta es la foto de los tres una noche que cenamos una impresionante tortilla de patatas...
... el mexicano pasado de verga es el de enmedio, os lo juro...
Con Pepe, que era conductor, me fui una mañana a Venice Beach, la playa más friki de LA y más allá. Aunque, eso sí, la entrada es magnífica.
Y sí, tuve mi bautizo en el mundo del surf. Esto es California, así que era el lugar y el momento. Cansado de cabalgar las olas, cansado de sembrar admiración en la playa por mi rápido aprendizaje, salí del agua y me hice esta foto... lo de la derecha es mi cuerpo...
... majo, ¿eh? Igualico que los de la peli "Le llaman Bodhi"...
Bueno, niños y niñas, pues eso... México espera. El viernes llega Guillem a Tijuana y empieza otro viaje en otro mundo, sin duda el que más quiero saborear... y además acompañado de La Onda, que así se llama Gullem de apellido.
Y aquí estoy ahora, en San Diego, a unos kilómetros de la magia. Estos 3 días los voy a aprovechar para ir a la playa y engordar tranquilamente, sin sobresaltos.
Supongo que más tarde añoraré toda esta inmensa Norteamérica. Comenzó siendo un gran monstruo y finalmente he descubierto su cara amable. A pesar de todos los pesares creo que esta maravilla siempre me pedirá...
Un beso enorme a todos. La próxima ya será desde México mágico....
Ah¡¡ A mis amigos del Pardal que se reúnen este viernes para la cena les mando un beso beso...
A ver si me lo devolvéis, cabrones....