miércoles, 10 de octubre de 2012

NUEVAS BREVES

Hola a todos y gracias, de verdad, a los que me mandan palabritas buenas. Escribo ahora desde Puerto Escondido, un pueblecito de Oaxaca que se agarra a la costa del Pacífico intentando evitar ser arrastrado por las inmensas olas que se abaten sobre él. Y digo inmensas porque estamos hablando de uno de los 3 mejores lugares del mundo para practicar surf. Aquí llegan cuerpos bien armados de todo el mundo para intentar atravesar el famoso "tubo mexicano", una ola perfecta a la que se entra con facilidad pero que no te permite salir a menos que seas un poco experto. Nosotros tomamos unas clases con  profesor incluido y, a pesar de que conseguimos ponernos en pie en más de una ocasión (cabalgar la ola, en nuestro idioma), esta es la foto más digna que podemos enseñar...


Esta tranquilidad ya la necesitábamos, porque después de estar más de 15 días montados en el altiplano, viviendo constantemente a más de 2.000 metros de altura, con la mente siempre pendiente de una chaqueta, la verdad que ya deseábamos sentir el calorcito de la playa de nuevo.
La visita a México DF, la tremenda y escabrosa capital del país, es difícil de resumir, difícil de explicar. Más bien se trataría de traducir en palabras una serie de imágenes impactantes, no muchas, que, acompañadas de nuevos olores y viejos sonidos, se repiten una y otra vez transmitiéndote la sensación de estar como en casa, pero no en la tuya.
Muchos mexicanos detestan una buena parte de su identidad, de su forma de ser, pero todos sin excepción de los que nos hemos encontrado están profundamente orgullosos de serlo. Quizá sea un país que genere demasiadas contradicciones, pero es bien cierto que un tal Von Humboldt, uno de los grandes viajeros de todos los tiempos, hace ya más de 200 años definió a este lugar como el país de la desigualdad. Y resulta fácilmente comprobable. Estamos hablando de un país de 115 millones de habitantes en el que más de la mitad son pobres pobres, de los cuales el 75% son indígenas. Este país es el sexto productor mundial de petróleo, además de tener abundante oro, plata y demás riquezas, pero todo el beneficio acaba en las mismas manos. La corrupción llega a límites que rozan el surrealismo y he percibido que el mexicano acepta completamente resignado esta disfunción que convierte en una tierra sin esperanza a lo que podría ser un lugar para soñar. En Europa nos quejamos de la actitud de nuestra clase política; aquí, la política constituye una perfecta trama de robo sistemático, sin ninguna diferencia entre partidos. Es más, partidos en plural hace solamente 12 años que los hay, ya que hasta el 2000 estuvo gobernando durante más de 80 años la misma formación, el PRI, el mismo que ha vuelto a ganar. Hablar del narco y demás cosas lo dejo para más adelante, pero hemos conversado inevitablemente con este mundo porque este mundo está tan presente como las quesadillas o los exquisitos tacos de camarón. Solo decir que el sueldo base está embarrancado en 1.800 pesos mensuales, unos 110 euros; el Chapo Guzmán, una especie de Che con ciertas aristas, al más innecesario de sus colaboradores le paga 10.000 pesos (600 euros), además de ofrecer una serie de ventajas por pertenencia a la "empresa". Sin embargo, tiene prohibido el robo, el secuestro, la extorsión y el uso de "cristal" ( una droga realmente destructora) dentro de sus filas...
DF, como decía, ofrece la experiencia de sentirte una sardina apresada en una lata de 25 millones de sardinas. Viajar en el metro es casi una temeridad...




Es una de las mayores urbes del planeta y aquí predomina la economía de pura subsistencia. Todo se vende y todos venden. También se vende la fe. Después de visitar la Basílica de Guadalupe, la veneradísima patrona de México, en la que pudimos comprobar a qué niveles puede llegar la creencia en una religión, salimos del sagrado recinto y, justo delante, otros maestros ofrecían su ceremonia seguidos de un numeroso público...


Y esto que pretendía ser una carta larga y entretenida no lo será porque el señor La Onda requiere de tiempo y me ocupa mucho tiempo muy a gusto, todo hay que decirlo. Este post comencé a escribirlo en Puerto Escondido y ahora mismo estamos ya en Palenque, después de haber visitado San Cristóbal de las Casas, la cuna zapatista de Chiapas. Hemos visto y conocido cositas muuyyyy interesantes, pero ahora mismo el tiempo se nos echa encima, ya que Guillem se va dentro de poco. Aquí, metidos ya de lleno en la selva, vemos que en estos días será difícil la conexión. Ahora vamos hacia la selva lacandona, después cruzamos a Guatemala a través de un río, visitamos Tikal y ya subimos a la riviera maya; desde allí, con suma tranquilidad volveré a escribir y explicar con detalle todas estas maravillas de estos días.

Solo decir que la breve sensación que sentí en Alaska se ha convertido ya en una realidad constante para mí. Se trata de un sentimiento de fluir, de dejarse ir, el placer del vagabundeo... y ahora ya me acompaña a diario, el goce de atravesar países, de conocer diariamente a seres humanos, de cruzar sus miradas, de hermanarme con una sonrisa... sentir en la más pequeña partícula de mi cuerpo que todo es posible y, sin embargo, no necesitar nada...

Un beso enorme... suenan los tambores...










México está dividido en dos, también geográficamente. Al Norte del DF, hasta la frontera con USA, vive la convulsión organizada. Hacia el Sur, todo el peligro baja de escala, aunque el robo al turista siga existiendo como un deporte más.

jueves, 27 de septiembre de 2012

MEXICO... PINCHE MONSTRUO

Hola hola, amores... por fin aquí, en DF, repuesto ya de la gran pérdida que ha supuesto mi querídismo ordenador y escribiendo desde uno nuevo muy majo, la verdad. Es negro, tiene Wifi y pesa muy poco.
No sé por donde empezar... casi hace 3 semanas que estamos en México y esto ha pasado volao volao.
Tras cruzar la frontera más transitada del mundo, la de Tijuana, comenzó un nuevo viaje que nada tenía que ver con los 3 meses anteriores y que percibí a los pocos minutos de andar caminando por las calles de esta ciudad límite, de la cuál se suponía que era bastante difícil salir vivo o, al menos, asaltado. Pero lo cierto es que el mexicano en general está en la fase de sonreír y agradecer, mucho más que en la de robar o molestar. A parte del robito del ordenador, no hemos tenido ningún otro contratiempo; a cambio, y gracias a este maravilloso idioma que compartimos, la comunicación es contínua y te permite descubrir a un pueblo alegre y con luz en los ojos. Como es obvio tienen sus particularidades, pero esperaré a entrar a Guatemala para contarlas, básicamente para llegar con vida porque como bien sabéis no estamos de morir.
La península de Baja California, una lengua de tierra de 1800 km. de longitud que baja paralela al continente mientras flota en el Pacífico, supuso un impacto visual tremendo. Principalmente porque se trata de un inmenso desierto deshabitado, salpicado de cuando en cuando con pequeños pueblos cociéndose lentamente bajo el sol, con personas que hablan despacio, que valoran la lentitud, que la gozan. Y el paisaje, jamás visto por mis ojos, era como estar jugando al veo veo cada minuto. Hay cientos de clases de cactus, pero quizá los más destacables son los cardones, unos bichos que pueden medir hasta 15 metros. Este es Guillem La Onda haciendo imitando a un coyote al lado de uno....


Lo cierto es que el paisaje era aún más fascinante porque, tras cuatro años sin una gota de agua, había estado lloviendo y pudimos contemplar algo bastante curioso y difícil de ver: un desierto verde...


Pero aparte de estos paisajes cautivadores, Baja ofrece unos cuantos miles de kilómetros de costa en las que se alternan calas, islas y bahías... algo a lo que es difícil no rendirte y entregarte en cuerpo y cuerpo...


En Loreto decidimos visitar la isla Coronado, situada unos kilómetros frente a la costa. Le pagamos a un pescador para que nos llevara y en el viaje, aparte de unos cuantos leones marinos y cientos de mariposas Monarca que emigraban hacia el continente, nos vinieron a visitar estas criaturas...


Es presioso, eh?
Y después de una semana de playas y relajo, cogimos un ferry de la Paz hasta Los Mochis, entrando de nuevo y ya definitivamente en el continente. Desde aquí sale el Chepe, el único ferrocarril de pasajeros de todo México que atraviesa la Barranca del Cobre, un inmenso cañon más grande y más profundo que el del Colorado, pero bastante menos accesible. El viaje en tren fue un lujo, atravesando de nuevo otros paisajes nuevos, parando en estaciones perdidas, asediadas por vendedores de la etnia tarahumara, una tribu que todavía vive en estas tierras y que intenta sobrevivir aprovechando la parada del tren...


A parte de estos moradores, la sierra está básicamente ocupada por los cultivos y los "trabajadores" del Chapo Guzmán... hemos conocido de primera mano el ambiente, hemos conversado con conocedores de la situación, hemos comprobado que lo que a los ojos de la sociedad europea no deja de ser un problema de blanco o negro, aquí resulta algo más complejo, más comprensible, con muchos más colores que no nos llegan a través de los informativos.... pero bueno, lo dicho, esto se reserva para el libro, que uno no está de morir todavía asín de joven...
Y llegamos a Chihuahua, y de allí ya encarrilamos el altiplano mexicano, la extensión que recorre el centro del país encajonada entre la sierra Madre Oriental y la Occidental a una altura de 2200 metros, altura de la que no hemos bajado en estos últimos 10 días. Y aquí en medio, en el centro del inicio de Mesoamérica, es donde la historia escribió muchos de sus capítulos. Aquí en medio es donde se encuentran Zacatecas, Guanajuato, San Miguel de Allende... pueblos fundados por las tropas jesuitas compañeras de viaje de Hernán Cortés, pueblos que escondían infitas riquezas en sus entrañas, unas tripas que rápidamente supieron vaciar los españoles gracias al eficaz y barato trabajo de una población esclavizada... A cambio, como la plata generaba riquezas sin límite, los españoles convirtieron estos lugares en auténticas joyas coloniales, plagadas de catedrales, con calles peatonales que desembocan en plazas que recuerdan el aroma de Italia, todo un escenario espectacular, luminoso y sereno habitado por el desequilibrio, el ruido y el caos de la vida mexicana, una vida que lanza gritos como si fueran caricias.
Esto es Guanajuato, una maravilla en la que hicimos amistades...






Así acabaron las amistades....




.... gente sensible, ya lo véis..
Y ahora, en DF, vamos a pasar 5 días intentando sobrevivir a una ciudad de 24 millones de habitantes que se hunde lentamente, asentada como está bajo una enorme extensión de ciénagas y lagos. Quizá los aztecas de Moctezuma no tenían pensado crecer tanto y por eso decidieron ocupar esta tierra para construir la gran Tenotichtlán, la capital de los aztecas o mexicas, pero cuando Hernán Cortés se apoderó de ella, la arrasó y comenzó la nueva construcción de la capital de la Nueva España, paradójicamente asentada sobre terreno pantanoso, terreno que, a pesar de haber sido drenado, sigue siendo inestable, débil para soportar todo este peso. De hecho, en nuestra primera visita de ayer, pudimos comprobar cómo la plaza del Zócalo, el puro centro de México, está hundiéndose lentamente, deformando iglesias, palacios, edificios y calles... y la gente, con ese espíritu resignado tan característico de los mexicanos, parece estar espernado un nuevo terremoto que la hunda definitivamente en la tierra...
Después de esta semana en DF, y si no nos hemos hundido, iremos a Puebla y sus volcanes y ya bajaremos del altiplano para acercarnos de nuevo a las playitas de Oaxaca... para entrar en las selvas de Chiapas...
Espero volver a escribir desde allí, en San Cristóbal de las Casas tenemos otro contacto, un amigo de Guillem... así que espero que allí me deje más tiempo libre para escribir con menos presión... ahora mismo hace ya más de media hora que me espera en la puerta para salir a conocer más... este muchacho no tiene fin...


Un besazo a todos.





domingo, 23 de septiembre de 2012

NOTICIA BIEN CHINGONA...

Pues si, la noticia padre es que en el Festival de Cabra nos han dado el primer premio por nuestro corto ELHIJO 10!!!!!!
Asi que ya imaginareis como andan nuestros cuerpos y almas, casi flotando. Ayer noche salimos a celebrarlo por las calles de San Miguel de Allende, bonita plaza para una noche especial.
El martes llegamos a DF, alli os contare lo de estas 2 semanas en el ordenador que me compre.
Mil besos!!!

jueves, 20 de septiembre de 2012

MÉXICO PADRE

Como era de suponer, México nos ha sorprendido. Voy a contaros un par de noticias acontecidas en estos días: una buenísima y la otra regular.
Hemos ganado otro premio con el corto ELHIJO 10!!!! Esta vez ha sido en el festival de Cabra, en Córdoba, y este fin de semana Óscar va a recoger el premio y sabremos de cuál se trata. En fin, cojonudo. Maravilloso.
La regular es que, como no podía ser de otra manera, me han robado el ordenador. Yo esperaba que sucediera un poquito más adelante, quizá en Nicaragua o Panamá, pero es que por aquí están muy "avispaos" y no le han dado al pobre ni tiempo de adaptarse a las temperaturas del altiplano.
El magnicidio ha sucedido en la bellísima ciudad colonial de Zacatecas, un lugar en el que varias personas nos han detenido por la calle solo para preguntarnos si necesitábamos algo, de dónde éramos y darnos la bienvenida. A los españoles nos quieren muchísimo, a pesar de que fundamos esta ciudad para esclavizar a toda la población con el fin de continuar extrayendo la abundante plata que posee la mina, la cuál precisamente estábamos visitando cuando nos robaron en el hotel. Paradójico, nosotros viendo el escenario de nuestras pasadas fechorías y los milnietos de aquellos esclavos devolviéndonos la moneda por otra parte. Juegos de historia.
Y sí, fue en el hotel. Llegamos y, al entrar en la habitación, lo único que se habían llevado era mi ordenador; ni siquiera se interesaron por mis calzoncillos de tigre, algo que me ha dado que pensar. Pero, como me había avisado mi amigo mexicano Roberto en Los Angeles, aquí puede pasar de todo. Y pasó. A los dos minutos de estar calibrando la nueva situación con el dueño del hotel, me ofreció pagarme los 220 euros que le dije que me había costado y, dejando de lado el valor sentimental, acepté.
Ayer noche me pagó y ahora escribo desde el ordenador del hotel. La semana que viene llegamos a la capital, DF, y allí reinvertiré el dinero y me compraré un nuevo ordenador aconsejado por Guillem, gran conocedor de las ondas. Así que hasta que estemos allí, alojados en la casa de su cuñada, no volveré a escribir. Lástima, porque tenía preparado un vídeo exclusivo y alguna que otra foto de la magnífica naturaleza del desierto de Baja California. Pero el martes que viene lo colgaré, prometido.
Ahora salimos de Zacatecas en dirección a Guanajuato, San Miguel de Allende y Querétaro, todo ciudades declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad.
La cosa es que antes de ayer se fugaron, no se sabe cómo, 131 presos de la cárcel de Piedras Negras, en Cohuila, el estado contiguo al nuestro. Son cosas extrñas que suceden. Pero ya nos han avisado que a los narcos no les van nuestros ordenadores y que todos tienen trabajo, así que no hay que preocuparse.
Andaremos tranquilamente hacia DF y allí, aposentados, os contaré fuertemente las impresiones de esta tierra azteca.
Algo que me parece poético y precioso es que los mexicanos, para designar cualquier cosa, acción o persona que sea muy buena, casi extraordinaria, dicen que es "padre". Así, la comida, una mujer y nuestro viaje, les parecen "muy padre" o "padrísimo".
Un besazo enorme, gueys!!!



lunes, 3 de septiembre de 2012

MEMORÁNDUM OF THE NORTH

Hola hello hi... here I am, como se dice por aquí. Aunque parezca mentira, ya son 3 meses los que se cumplen desde que zarpé de Barcelona y, aunque parezca más mentira, mi inglés ha despertado para no volver a dormir jamás... en fin, que ya se decir tos, enchufe y surf.
Bueno, a punto de entrar en este nuevo mundo que me espera a las puertas de Tijuana, he decicido hacer una especie de resumen de lo que me ha parecido el american way of life. Antes de nada he de decir que voy a dejar este continente del Norte sorprendido por la gran cantidad de tipos americanos cojonudos que me he cruzado en estos meses. La apreciación que hice nada más llegar a New York (ahora ya sé inglés y por eso no digo Nueva York) se confirma a estas alturas: es una sociedad supercomunicativa, sin ningún temor ni prejuicio estúpido a la hora de interpelar a cualquiera y establecer, en cuestión de segundos, una conversación a gusto del consumidor. He visto dialogar y entenderse a personas que, bajo nuestra lupa, casi no se reconocerían como de la misma especie y que aquí incluso se sonríen con la mirada. Esa es la más importante de las diferencias que los separan de nuestra timorata sociedad, siempre midiendo.
Eso respecto a las personas, otra cosa es la sociedad, el conjunto.... después hablaremos de ello.

Para rematar mi visita en Las Vegas, sólo un apunte. Volví allí para devolver el coche que había alquilado tras recorrer durante 2 semanas parte del estado de Nevada y más parte aún de California. Un placer, la verdad, atravesar esos inmensos paisajes al volante de un coche, solo, música country de la radio y el flequillo al viento. Allí en las Vegas conocí a un tipo de esos que normalmente se conoce como pata negra. Tom, de San Francisco, escritor, guionista, life coach y nómada, según rezaba su tarjeta. 55 años y todos los tiros pegados. Vivía 5 meses en San Miguel de Allende, un delicioso pueblecito mexicano por el que voy a pasar en el que están exiliados decenas de artistas de todo el mundo, y otros 5 meses en Bariloche, en la Patagonia argentina, que será donde me vuelva a encontrar con él. Y durante 2 meses residía en USA por otras cuestiones. Este señor había descubierto el misterio de la vida y no dejaba de sonreír. Cuando le dí a probar el roquefort con pan con tomate, aceite y sal... se emocionó.
Respecto a Las Vegas, sólo una foto que resume muy bien lo que es esta ciudad y que hará las delicias del Viejo, el Manu, el Pincha, el Luigi (o Ismael), el Goyito, el Bicho y el Negro, mis compañeros de la partida de póker mensual que creo que están dejando morir....



.... pues sí, en las piscina de los hoteles también te espera el vicio. Puedes acabar de pegarte un bañito en esa piscina con acuario incluido y unas fantásticas señoritas esperan a echarte unas manos... así que si entras en esta ciudad, pocas opciones tienes de salir indemne.

Así que entregué el coche y al día siguiente salí escopeteao de Las Vegas pero, curiosamente, con un muy buen sabor de boca. Cogí el autobús a Los Angeles, en adelante LA. Y volví al cemento por largo tiempo tras haber estado varios días asilvestrado. En Norteamérica, la experiencia del cemento no tiene nada que ver con Europa. Este es un Norte nuevo, sin pasado, sin historia, si lo comparamos con la vieja Europa. La gran obra de Norteamérica es la naturaleza, bestial, salvaje, virgen y conmovedora. Aquí el humano se ha instalado donde ha podido, donde la tierra y sus viejas costumbres le han dejado. Pero la obra urbana, lo que el humano ha aportado para enriquecer el paisaje, es bastante pobre a mi juicio. Y es lógico ya que, vuelvo a repetir, es una sociedad nueva. LA, por ejemplo, fue fundada en 1781, hace poco más de 200 años, y este humano nuevo que llegó estaba por otras cosas más importantes que la arquitectura. Lo mismo sucedería, supongo, si hubiera ocurrido al revés, en Europa. La visión humana en estos últimos siglos se ha concentrado en utilizar la vida para amasar riqueza, aunque no sepamos para qué, y eso no dejaba lugar para crear obras que alimentaban el espíritu y no la tripa y que podían tardar en finalizarse varios lustros. Creo que todas las maravillas fueron realizadas ya hace muchos siglos y de eso nos enorgullecemos en Europa, del trabajo de nuestros abuelos. Esa es la suerte que tenemos. América ofrece amplitud y altura, pero no ofrece el aroma de Florencias, Barcelonas ni Parises. Esta es la catedral de Los Angeles...


... ¿entendido, verdad?.

Los Angeles es un mastodonte con un área urbana de 16 millones de habitantes viviendo todos en casitas bajas por miedo, entre otras cosas, a los terremotos. Así que la ciudad es inacabable y, para mí, la menos atractiva de las que he visitado. Sin embargo, ofrece la síntesis perfecta de la realidad de los USA que he interpretado en mi viaje. Es esta...



... el sueño americano y el americano sin sueños. La imagen que el país irradia al mundo y lo que se esconde tras ella. La luz y la sombra.
Hace ya muchos años, éramos unos niños, tuve mi primer contacto con Hollywood. Junto a mi amigo Alain, una persona deleznabe, y mi amigo Chacón, este sí, un auténtico miserable, acabábamos una noche de borrachera. Amanecía, los pájaros cantaban. Recuerdo el momento exacto en el que Alain y yo decidimos venir a probar fortuna a Hollywood bajo los primeros rayos de sol. No sé que tipo de fortuna, porque él era en ese momento transportista y yo ni eso. Pero bueno, teníamos su furgoneta, una Nissan Trade de carga de mulas. Aunque aún recuerdo mejor las lágrimas del Chacón despidiéndose de nosotros, abrazándonos, dando a sus dos amigos por perdidos, sin atreverse a acompañarnos en nuestra aventura. Se despidió con la mano alzada y balbuceando un "tíos, que os vaya de puta madre... y escribir". Alain aparcó la furgoneta un poco más adelante y nos echamos a dormir la mona. Al ver a este señor en el paseo de la fama, me acordé de lo que pudo ser nuestra aventura en Jolibú.
Porque esta es una de las cosas, aunque penséis que soy pesadito con los "piojosos de siempre", que más me ha impactado. No precisamente este señor, con esa tripa abundante, pero es ingente la cantidad de personas de todas las edades, colores y tamaños que ves en todas las ciudades que están completamente al margen, sin ningún tipo de protección, solos en la vida y completamente derrotados. Si la tristeza tuviera cuerpo sería así. Además parece que hayan pactado secretamente un concurso de a ver quién es el que viste más andrajosamente, quién presenta la imagen más extravagante. Es una presencia constante que oscurece todo lo demás. Incluso he visto a un chaval tirado en la calle con la mirada perdida y unas lágrimas tatuadas que se descolgaban de sus ojos...

Y la verdad es que es para llorar. Esta sociedad, en conjunto, tiene un objetivo muy muy claro. Ganar dinero es triunfar. Hacerte rico es la meta. Y como es lícito  y moral, se ha perdido la verguenza. Los tiburones enseñan los dientes sin prejuicios, todos juegan al mismo juego. Esto son anuncios de abogados, en autobús y metro...





... notaréis que, a pesar de ser Los Angeles, los anuncios están en español, apuntando hacia un público muy concreto, muy abundante, muy desvalido...
Y esto, al lado mismo del hostel, en el Hollywood Boulevard, no tiene precio...



... el cartelito de no pare de sufrir era de una tienda-iglesia... exponían sus interesantes resultados...



.... lo primero, como véis, es que el empleado pasó a ser dueño y ahora tiene 10 ranchos, 8 casas y 15 carros. De nuevo, el español presente como el idioma para un público de segunda B, pero los que juegan en primera también practican el mismo deporte, solo que en inglés y sin sordidez.

Y como estoy a tres días de entrar en México, visité la biblioteca central de LA para documentarme brevemente de mi nuevo destino. Es increíblemente gigante, hay de todo lo que busques y se pueden pasar varias vidas allí. En un libro de historia mexicana comprendí el porqué de algunas cosas que me voy a encontrar...

En el hostel de LA he tenido la suerte de conocer a Roberto de La Rosa, atentos a este nombre porque en algunos años vendrá de gira por Europa. Roberto es un joven "pasado de verga" del DF, la capital de México. Es abogado y podía estar disfrutando de una plácida vida en su ciudad; tenía lo que hay que tener para ser de primera división. En cambio, dejó el trabajo y se ha venido a LA de la mano de su pasión: la música. Estilo: hardcore, aunque realmente bueno.
Pues bien, Roberto trabajaba allí y mantuvimos varias noches algunas conversaciones interesantísimas sobre su país. Es un tipo culto, nervioso, con gran sentido del humor y gran concedor de las diferentes clases de cerveza. Un chaval de esos que se hacen querer. Me enseñó las bases de su idioma (chela, no mames, guey, pasado de verga, me vale verga, etc) y también me aconsejó los sitios a evitar para llegar con vida a Guatemala.
Me explicó cosas curiosas y más que curiosas. El resumen es su frase preferida: México mágico, guey. El país en el que todo, todo, puede pasar.

En el hostel también trabajaba Pepe, otro tipo cojonudo, éste de Madrid, que estaba en LA intentando hacerse un hueco en la industria del cine ya que él era técnico en efectos especiales. Esta es la foto de los tres una noche que cenamos una impresionante tortilla de patatas...


... el mexicano pasado de verga es el de enmedio, os lo juro...
Con Pepe, que era conductor, me fui una mañana a Venice Beach, la playa más friki de LA y más allá. Aunque, eso sí, la entrada es magnífica.


Y sí, tuve mi bautizo en el mundo del surf. Esto es California, así que era el lugar y el momento. Cansado de cabalgar las olas, cansado de sembrar admiración en la playa por mi rápido aprendizaje, salí del agua y me hice esta foto... lo de la derecha es mi cuerpo...



... majo, ¿eh? Igualico que los de la peli "Le llaman Bodhi"...

Bueno, niños y niñas, pues eso... México espera. El viernes llega Guillem a Tijuana y empieza otro viaje en otro mundo, sin duda el que más quiero saborear... y además acompañado de La Onda, que así se llama Gullem de apellido.
Y aquí estoy ahora, en San Diego, a unos kilómetros de la magia. Estos 3 días los voy a aprovechar para ir a la playa y engordar tranquilamente, sin sobresaltos.
Supongo que más tarde añoraré toda esta inmensa Norteamérica. Comenzó siendo un gran monstruo y finalmente he descubierto su cara amable. A pesar de todos los pesares creo que esta maravilla siempre me pedirá...

 
Un beso enorme a todos. La próxima ya será desde México mágico....

Ah¡¡ A mis amigos del Pardal que se reúnen este viernes para la cena les mando un beso beso...
A ver si me lo devolvéis, cabrones....

miércoles, 22 de agosto de 2012

MEZCLA RARA...

Hola, hola... y gracias otra vez a los que me escriben enviándome esos momentos de alegría, para mí, impagables... porque los que no lo hacen dejan bastante que desear como personas... a algunos que yo conozco y sé que leen estas mismas palabras se les podría catalogar, ya, de auténticos hijos de puta por no escribirme y acariciarme, pero en fin, vamos a mantener las formas, que yo sigo queriendo a todo el mundo, eh?
Hoy he decidido escribir porque tenía tiempo y porque me gusta, me he dado cuenta, escribir estas tontadas. No tenía pensado contar nada hasta llegar a Los Angeles, pero se ha hecho de noche, acabo de salir de San Francisco y todos los McDonalds de USA tienen WIFI gratis y velocísimo.
Bueno, voy a contaros...
Después de Las Vegas, cruzé el Death Valley, el valle de la Muerte, uno de los sitios más secosy calurosos del mundo, sino el que más. Si salir a la luz del sol en Las Vegas era una temeridad, bajarse del coche en este desierto era casi suicidio. Al respirar, lo juro, la garganta sudaba... por dentro. Esta es la perspectiva general de este valle....





Es majo, eh? Pues el que quiera verlo, que venga y que aguante el calorcico...
Seguimos...
Después visité el parque nacional Grand Sequoia, que como el mismo nombre indica, alberga estos árboles inmensos, los más grandes, los más altos, los más gordos de la tierra. Este es uno de los normales, está al lado de una cabaña y también aparecen personas, así que se puede apreciar el tamaño...


Pasear por estos bosques fue bastante curioso... como crítico de árboles diría que son obras perfectamente acabadas que generan en el público una ligera pero intensa sensación de incredulidad. Además, son tan grandes que cuando mueren y caen derrotados, tardan años y años en descomponerse, así que el paseo recuerda también a un gran cementerio. Muy bello.

Y después llegó Yosemite. A este parque nacional le tenía muchas ganas, tiene mucho nombre. Pero claro, tanta expectativa no es buena. Lo primero es que el centro del parque, el cañón que se visita, estaba plagado de gente que había tomado el río que lo atraviesa, el Merced, como si fuera la playa de Lloret, con flotadores de patitos y las salchichas en la barbacoa humeando en la orilla. No entendí qué coño hacían allí todas esas familias supernumerosas hasta que no llegué a la costa, pero ya os contaré, ya...

Lo bueno es que estas familias, dado su elevado número de componentes y sus variadas edades, son incapaces de organizar una excursión hacia arriba, es lógico. Así que cuando ya te elevas unos metros, el paisaje y el paisanaje cambian completamente. Allí arriba no hay familias, la gloria de la cima está solo reservada para los pequeños....


Este era Vernoon, del mismo pueblo que el Bicho, de Newcastle. Era un autoempleado que trabajaba cuando le daba la gana y junto a su novia noruega (la que hizo la foto) habían hecho del viaje una forma de vida. Ya conocían África y Asia. Ahora mismo el plan era llegar también hasta la Patagonia, pero primero subían a Canadá, que los pobrecicos no lo habían visto. Él era gente majísima, de ese tipo de personas cuya primera e instintiva reacción al verte es una acogedora y limpia sonrisa. Ella, la pobre, tenía algún que otro problemilla con el pasado.
Y lo  que decía es eso, que una vez arriba, el paisaje es impresionante. Todo el parque es una inmensa mole de piedra salpicada por bosques, lagos y cascadas...

 Hice un par de caminatas y conocí a un tipo bastante interesante que vivía en Whitehorse, en el Yukón canadiense, por donde yo había pasado hace un mes y medio. Richard, que así se llama el canadiense, estaba con el síndrome post-ruptura típico de cuando te deja tu mujer... y el mozo decía que estaba triste, decía...
Y después me fui, ya, hacia la costa, camino de San Francisco. Antes pasé 2 días en el norte del Big Sur, una parte de la costa californiana que hay entre San Francisco y Los Angeles. Es increíble su belleza, los acantilados, las playas vírgenes... es increíble lo fría que está el agua, es increíble la niebla que cubre esta zona, es increíble el frío que hacía... entendí porque todas las familias se habían mudado a Yosemite para bañarse.




Una foto está a 5 kilómetros de la otra, y así contínuamente, el paisaje cambiando y cambiando...
Y llegué a San Francisco. Qué decir...
Dicen que es la ciudad más europea de todo USA. He estado 3 días y la verdad es que hasta ahora jamás había visto nada comparable. La cuestión es que el paisaje humano se impone al arquitectónico. Y me explico. En USA, el tema de la ingente cantidad de gente viviendo en las calles es algo, parece ser, normalizado y asimilado por esta sociedad. Pero claro, un breve paseo por las calles de san Francisco te obliga a replantearte el tema de lo que resulta lógico proporcionalmente hablando. Aquí, los pobres, los drogadictos, los que son las dos cosas y los que han decidido hacerse jipis, son una auténtica marabunta. Tanto, que colapsan cualquier otra mirada a esta ciudad.
Cinthya, una de las chicas que trabajaba en la recepción del hostel, me dijo, hablando en plata, que lo peligroso no era esto. Al fin y al cabo, estamos en el centro de la ciudad y el gobierno proporciona una serie de casas de acogida en la que se les ofrece un caldo y una cama caliente que suelen rechazar porque ésta va acompañada de una serie de disciplinas que no están dispuestos a acatar. Pero donde ella vive, en los suburbios más allá del Golden Gate, el famoso puente...

.... detrás de esa permanente niebla, los parques sirven para ajustar cuentas. En estos barrios los chavales se matan de verdad intentando llegar a ser el nuevo Al Capone. En esos barrios no se sale de noche. Cinthya me dice que la sociedad americana siempre ha glorificado las drogas; y de aquellos polvos estos lodos. También me cuenta que una de las excursiones obligadas en los colegios es llevar a los niños a visitar una de estas casas en las que se marchitan estos despojos humanos. es una terapia de shock para que vean desde bien jovencicos lo que les espera si se equivocan de camino.
Y sí, una vez que ya te has quitado el miedo y ves como normal tener ese ejército de zombies danzando a tu alrededor, puedes ponerte a echar fotos porque la ciudad lo merece. La verdad es que parece un pueblo inmenso, ya que la gran parte de su superfície está ocupada por casas de madera preciosas, envejecidas, coloridas, de todas las clases...






Recordad que esta es la ciudad de las cuestas, de los tranvías, de la niebla y de Alcatraz. En esta foto salen los cuatro.

Y bueno, también he conocido a gente muy maja en el hostel, gente de conversación... suizos que acaban su carrera de ingenieros en Cincinnati y quieren descubrir, franceses del ejèrcito del aire que trabajan en tierra y les cuesta moverse, italianos que, después de una vida en Canadá, vuelven a casa gracias al poder de la familia... y un señor anciano de Seattle que estaba buscando piso en San Francisco para morir en un sitio menos lluvioso... un señor que sabía latín.

Y ahora mismo me esperan 600 kilómetros de costa que haré en 3 días recorriendo ese magnífico Big Sur.
Y ya mismo entro en ese otro mundo un poco más de verdad, en ese otro mundo al que ya tengo ganas de ponerle los ojos encima. El 7 de Septiembre llega mi amigo Guillem. Hemos quedado en Tijuana. A ver qué tal.
Un beso muy gordo para todos.
Escribirme, cabrones.

sábado, 11 de agosto de 2012

UNA DE PARQUES... Y UN POCO DE SIN CITY.

Holaaa otra vez, de nuevo y de bien.... cómo están ustedes? Ya estoy en Las Vegas, ayer noche tuve mi bautizo en la ciudad del pecado, como por aquí la llaman los bienpensantes. Pero primero voy a hablaros de esta semanita en la que he visitado varios parques nacionales impactantes, así deberían llamarse. Comenzaré por el Gran Cañón del Colorado.


Poco o nada especial esperaba de este lugar tan archiconocido, pero cuando encaminas tus pasos hacia esa inmensa brecha que se abre en medio de la tierra y poco a poco te vas acercando y comienzas a ver las retorcidas y gigantes grietas, los barrancos profundos que se abren a tus pies, los colores verdes y naranjas de las rocas que se extienden en todas direcciones, entonces, en esos primeros minutos, sucede que te quedas bloqueado, solamente eres capaz de admirar y comenzar a asimilar, lentamente, que estás ante uno de esos grandes lugares del mundo. Este paisaje se extiende frente a tí a derecha y a izquierda sin que veas el fin.






Y una vez que has superado esos primeros minutos, pues ya después empiezas a alucinar constantemente, porque, una vez más, compruebo que en esto de los parques nacionales los americanos saben cómo organizarse. Puedes utilizar una red de autobuses gratuitos que recorren el borde del gran cañón en toda su longitud, parándote donde te da la gana y recorriendo el camino que transita justo al lado del precipicio durante 40 kilómetros, si lo deseas. Y si no, que es lo que yo hice, coges valientemente un camino de esos que se despeña hacia el fondo verticalmente y después, con dos cojones y a 40 º, tiras otra vez para arriba.




Y así, cuando comienzas a andar, llega la magia. Poco a poco, paso a paso, empiezas a sentir en tu interior algo extraño y nuevo, como una fuerza sobrenatural que tira de tí hacia abajo, obligándote a seguir caminando, engañándote con todas las maravillas que te ofrece el camino, conduciéndote ilógicamente hacia el fondo, donde fluye el río rojo y fuerte. Y si has llegado allí engañado por no sabes bien qué o quién, te esperan 14 horas de subida a una temperatura que  hasta los lagartos se quedan en casa. Y de esta manera, al experimentarlo en mi propio cuerpo, comprendí porqué cada año en verano hay un par de tipos que se mueren ahí abajo, abducidos, seducidos.

Cuando ya me iba del parque, me detuve cuatro veces con el coche para echar esa última ojeada al gran vacío. Y, sabiendo con certeza que se trataba ya de la última mirada, me despedí de él con una mezcla de sentimientos. Por un lado, la melancolía, al ser consciente de que no volvería a verlo jamás en mi vida; Y por otro, la alegría de saber que había sido capaz de escapar a su embrujo. Hasta ahora, nunca había tenido esta necesidad de despedirme de un paisaje, de un trozo de tierra. Aunque creo que esto es algo más. Este inmenso hueco me generó un sentimiento de grandeza y agradecimiento solo comparable hasta el momento a lo que he  experimentado en otros dos lugares.
Así que me fuí, meditando acerca de lo lejos que está todo... y la inspiración me vino a ver y creo que encontré una explicación ordenada a la fascinación que genera este paisaje en el ser humano, inspiración que reservo para el pequeño libro que estoy escribiendo de este viaje americano.

Y después vino Zion. Con ese nombre tan evocador, no podía dejar de visitarlo. Es un parque nacional de los pequeños, pero yo sabía, o intuía (porque hay mucha gente que intuye que te cagas) que era grande. El paisaje general viene a ser este...





...montañas de piedra roja que alojan en su falda un pequeño bosque que se agarra a la piedra y que da cobijo a toda clase de lagartos, ardillas y todas las familias de todos los animales que son o se parecen a los ciervos, con o sin cuernos... y esto lo sé por que me harté de verlos por allí abajo... pero claro, si suben hacia la montaña, por lo visto hay unos cuantos pumas esperando...
Y este río, el río Virgin, lento y marrón, pero límpio como el aire, baja arañando toda esta montaña desde hace milenios y conforma una de esas maravillas escondidas en lo profundo...




Es bonito, eh? Pues nada, que este parque también ha salido muy bueno en general.
Y después vino Bryce Canyon, otro parque nacional cuyo paisaje viene a ser este....

...otro paisaje de esos que te dejan sin aliento y que también ha sido construido por la señora erosión. Creo que a la erosión habría que hacerle un monumento porque sin esta señora no existirían muchas cosas... además de que nada cambiaría... y también que esta fuerza arrolladora sea femenina tiene algo de razonable, de lógico.... todo lo femenino, al final, crea, aunque sea destruyendo... y bueno, que si este es el paisaje desde arriba, cuando bajas hacia abajo, otra vez entras en el país de las maravillas....

Y así, caminando entre estos muros rojos, te sientes rápidamente Indiana Holmes... hasta que comienzas a oir los cientos de gritos de 3 autobuses de italianos que, cómo no, para caminar por estos senderos de tierra van vestidos como si fueran a una boda. Hablé con unos pocos, pero no les pude ver los ojos a ninguno.

Y después de este parque, me fui a Monument Valley, el famoso valle donde han sido rodadas varias de las obras maestras del cine americano, entre ellas, varias dirigidas por John Ford. Incluso dentro del valle hay un lugar que se llama John Ford´s point view, es decir, su balcón preferido para rodar en estos desérticos paisajes.

Y esta ha sido otra de las experiencias de este semana, atravesar este inmenso desierto de Arizona que contiene algunos parajes de extrema belleza, de extrema soledad, de extrema dureza, una auténtica delicia....


Comentaré brevemente que de nuevo he vuelto a ver a los nativos. Y es desolador ver cómo están actualmente viviendo los indios que poblaron originalmente estas tierras antes de que el 7º de caballería los casi exterminara. Su presencia es bastante notable en estas tierras. Pero es una presencia que genera banstante tristeza. Viven en reservas, en medio de unas tierras baldías y agresivas, sin muchos más medios para la subsistencia que intentar vender los cuatro abalorios que publicitan como arte navajo acompañado de cierto misticismo de segunda mano.

Y finalmente, dejé el coche alquilado, cogí un bus y he llegado a Las Vegas. Este es mi super hostel, super kistch, super barato (¡12 euros la noche!), super de todo...






Tras una primera toma de contacto e intentando liberarme de todos los prejuicios que acompañan a esta ciudad, en primera instancia Las Vegas produce una apabullante admiración. Penetrar por primera vez en esos coloridos y lujosos terrenos que son los casinos sorprende agradablemente a cualquiera. Pero tras esas primeras horas iniciales de shock, el análisis de este artefacto deviene inevitable, es necesario darle una explicación a algo que resulta ilógico. Las Vegas está en medio de un inmenso desierto que la rodea y la aísla completamente, dejándola en pleno verano a merced de unas temperaturas que la hacen invivible en las horas diurnas. Hoy, ahora cuando escribo, son 46 grados a la sombra los que cuecen el ambiente. Aquí, en verano, la ciudad comienza a despertar al anochecer. Y tras este análisis geográfico, confirmo una vez más la inmensa capacidad del ser humano para crear, para parir una ciudad en medio de la nada a la vez que origina artificialmente las necesidades que requiere para ser habitada. Las Vegas no esconde su vocación: la de obligar amablemente al visitante a gastar dinero continuamente. Y lo consigue a base de no ofrecer otra alternativa posible. Los impresionantes hoteles+casino son la base de un sistema que se retroalimenta y cuya combinación conforma el único camino posible hacia el éxito. Este es el Bellagio, el famoso casino que ofrece cada noche en sus fuentes un espectáculo de agua, luz y música que algunos recordaréis porque Brad Pitt lo miraba embobado en el final de la película esa llamada Ocean´s eleven, o 12, o 14, no sé bien...


 Y dentro de estos muros habita la auténtica lujuria cuyo principal reclamo es este...

 
El lujo que envuelve a todas estas máquinas, mesas de póker y un sin fin de juegos extraños que desconozco y que solo había visto en el cine, este lujo, puedo asegurarlo, es embriagador....














Además, si uno desea salir de estas esperpénticas y suntuosas burbujas, lo único que queda por descubrir son tiendas y restaurantes. Así que todo se confabula para que el despilfarro triunfe. Y todo está sabiamente urdido. Y si por si acaso a uno se le ocurre alejarse unos cuantos metros de The Strip, la famosa calle del vicio, hacia las calles aledañas, enseguida siente la atmósfera desasosegante del desierto que acecha, de los terrenos polvorientos y vacíos recorridos por despojos a la deriva arrastrados por el viento, por el fuerte aliento de lo feo. Así que de inmediato le entran ganas a uno de volver al mundo brillante y bonito de los casinos. Y allí dentro, vuelvo a repetir, todo está perfectamente organizado para arruinarte. Lo primero es que te hacen sentir cómodo. A parte de la suntuosa decoración, en los casinos es el único lugar público de EEUU en los que se puede fumar. Segunda cosa, y no menos importante, es que por el solo hecho de jugar, todas las consumiciones son gratuitas. Mejor dicho, pagas la voluntad. Y ya sabemos que la voluntad tiene sus altos y sus bajos. Tercero, las camareras. Casi siempre despampanantes y si no, intentándolo, merodean a tu alrededor ofreciéndote con una sonrisa otra cervecita, otro combinado. Y la bebida gratis, ellos lo saben, alarga las horas de exposición frente a la máquina tragaperras o frente a la mesa de póker, o la de black jack o la de los dados o la de... hasta que al final, sí o sí, lo pierdes todo. Y así, el jefe de todo este engaño tan bien presentado sigue engordando mientras el ejército de ilusos sigue llenando este desierto noche tras noche impulsado por el gran motor humano: la avaricia.

Eso sí, el público que acude a la llamada de la selva poco tiene que ver con el lujo. Es quizá el único sitio del mundo en el que lo normal es entrar al Ritz vestido y bebido como si fuera San Fermín.

Y así, con esta inmensa clientela, el triunfo está asegurado. Creo que la gente viene aquí seducida por el espejismo de vivir en la ostentación al menos por unos días, persiguiendo, siempre, ese sueño imposible de la transformación....





Y ya está, este es el final. Mañana cojo de nuevo un coche porque es el modo más barato de viajar. Cada día sale por unos 20 euros y la gasolina está a mitad de precio que en España... así que eso, mañana me voy al Death Valley, el desierto del Mojave, el Grand Sequoia National Park y Yosemite.... al que le tengo bastantes ganas...
Y después estaré en San Francisco 2 o 3 días, así que supongo que será desde allí cuando vuelva a escribir...supongo.
Ahora, a estas alturas del viaje, es cuando empiezo a darme cuenta un poco... de todo.
Muchos besos, lindos y lindas.